SOBRE OTZ LAB
La Esencia de la Vanguardia Española
a las nuevas generaciones de creativos, que buscan en el contraste, en la tensión entre opuestos, la esencia de lo español y especialmente de lo madrileño.
Alta perfumería madrileña con vocación cosmopolita
OTEYZA, casa de moda que conjuga la opulencia francesa con la sobriedad castellana, defiende forma y fondo. La capa, el abrigo de paño, el pantalón o el jubón se transforman en alquimia contemporánea: piezas que dialogan entre tradición y modernidad, contención y audacia.
Su territorio natural y espiritual es Madrid, ciudad de luz cambiante y energía vibrante, donde arte, bullicio y belleza cotidiana inspiran cada trazo. En sus calles late ese arte de vivir español, lleno de carácter, elegancia y pasión serena, que Oteyza traduce en moda con alma.
OTZ LAB, su primera incursión en la alta perfumería de autor, recupera este espíritu de vanguardia y bebe de la riqueza conceptual de Madrid. Un frasco que es escultura y tótem; jugos audaces que combinan ingredientes y acordes inesperados; nombres potentes que evocan colecciones memorables y perfumes que respiran el aire seco de la meseta y el pulso elegante de un Madrid incesante.
Elogio al contraste
Las combinaciones inesperadas son un motor eterno de la creatividad. La unión de elementos aparentemente inconexos fue uno de los pilares del arte surrealista de la primera mitad del siglo XX, que buscaba en el azar y los automatismos una forma de romper tópicos y de liberarse de las cadenas de lo convencional.
ASOCIACIONES INSÓLITAS
OTZ LAB reivindica esa noble utopía en una serie de perfumes construidos en torno a binomios de ingredientes poco habituales: hinojo y almendra, menta y vetiver o avellana y lavanda. De esas asociaciones insólitas emergen composiciones extraordinarias y radicalmente distintas. Son perfumes impactantes, provocadores, llenos de tensión y de precisión: pura vanguardia olfativa que evoca el pulso creativo de Madrid.
DIÁLOGO EN TENSIÓN
Los frascos combinan dos materiales que contrastan entre sí, fieles a la tensión expresiva que caracteriza a Oteyza: una estructura escultórica de acero, abstracta y casi brutalista, sostiene un tubo de vidrio que recuerda a la precisión científica de una probeta de laboratorio, como si en su interior respirara la alquimia discreta de los antiguos oficios madrileños, donde el arte y la ciencia conviven entre virutas de metal y olor a madera encerada. Cada perfume despliega un universo cromático: sus colores no son mera decoración, sino derivaciones de la arquitectura olfativa y referencial de cada perfume.